Un modelo agrícola alineado con Nature Positive y Zero Emissions

Un modelo agrícola alineado con Nature Positive y Zero Emissions

Pintacura y San Ignacio avanzan en eficiencia hídrica, manejo regenerativo y tecnología para producir aguacates en escenarios climáticos extremos.

En un escenario marcado por sequías prolongadas, heladas recurrentes y una creciente variabilidad climática, los campos Pintacura y San Ignacio han consolidado un modelo de producción de aguacates enfocado en la adaptación y la sostenibilidad. Ubicados en el Valle del Choapa, en las cercanías de Illapel, y en el Valle de Cabildo, respectivamente, ambos predios enfrentan restricciones hídricas estructurales y una mayor frecuencia de eventos extremos, factores que han obligado a replantear su estrategia agrícola.

Pintacura, con más de 200 hectáreas de paltos, ha estado históricamente expuesto a limitaciones de agua y episodios climáticos severos. San Ignacio, con cerca de 60 hectáreas, enfrenta además heladas frecuentes que incrementan el riesgo productivo. En ambos casos, el contexto ha impulsado una revisión profunda de los sistemas de manejo, con foco en eficiencia y resiliencia.

La sequía prolongada que afecta a la zona centro-norte de Chile ha reducido significativamente la disponibilidad hídrica, obligando a avanzar hacia sistemas de gestión más precisos. A ello se suma el impacto del cambio climático, visible en eventos más intensos y frecuentes que ponen a prueba cultivos sensibles como el aguacate.

Eficiencia hídrica, regeneración y tecnología

Frente a este escenario, desde hace dos años ambos campos implementan una estrategia integral bajo el enfoque “back to basics”, combinando eficiencia hídrica con prácticas de agricultura regenerativa. El riego dejó de basarse en calendarios fijos y pasó a definirse a partir de mediciones directas de humedad del suelo mediante calicatas, análisis de evapotranspiración y monitoreo del estado fisiológico de las plantas.

Este cambio ha permitido optimizar el uso del recurso hídrico y adaptarse a períodos de escasez sin comprometer la productividad. Al cierre de la última temporada, tanto Pintacura como San Ignacio cumplieron sus objetivos productivos y presentan actualmente adecuados niveles de cuaja y floración, proyectando un escenario favorable para las próximas cosechas.

El manejo se complementa con prácticas regenerativas orientadas a mejorar la salud del suelo, incluyendo oxigenación, descompactación y aumento de materia orgánica, además del uso de bioestimulantes y podas de rejuvenecimiento. En Pintacura, este proceso se fortalecerá con la implementación de la plataforma Neutral Farming, que incorpora un gemelo digital del campo y herramientas de inteligencia artificial para el registro y análisis de calicatas, permitiendo monitorear variables agrícolas clave y avanzar hacia una gestión más predictiva.

Edmundo Hurtado, administrador de Pintacura, explica que “nuestra estrategia de riego, basada en el monitoreo de humedad mediante calicatas, nos permite aplicar el agua exactamente donde el árbol la necesita, evitando tanto el exceso como el déficit hídrico en el suelo. Este manejo es clave en condiciones restrictivas, ya que optimiza el uso del recurso hídrico”. Añade que el subsolado, los bioestimulantes y las podas favorecen el desarrollo radicular y el vigor del arbolado. “No se trata solo de ahorrar agua, sino de usarla de manera más eficiente y de fortalecer la resiliencia de los huertos frente a las condiciones climáticas adversas del valle”, sostiene.

En San Ignacio, Cristian Argomedo destaca que la revisión constante de la estrategia de riego, el mantenimiento de infraestructura, la incorporación de generación solar, los sistemas de control de heladas y nuevos manejos genéticos han permitido mejorar la productividad y la calidad de la fruta. “Esto nos ha permitido producir aguacates de alta calidad y densidad nutricional, aprovechando mejor las condiciones del valle”, afirma.

Desde la mirada corporativa, Gabriel Tirado, gerente de Operaciones de Valles del Norte, señala que el manejo integrado responde a la combinación de múltiples prácticas cuyo efecto conjunto ha permitido sostener y desarrollar la actividad agrícola en el contexto actual. “Estamos convencidos de que vamos por la senda correcta, adaptándonos y respondiendo al cambio climático”, concluye.

La experiencia de Pintacura y San Ignacio refleja que la sostenibilidad puede convertirse en una estrategia productiva concreta. En línea con los principios de Nature Positive y Zero Emissions, ambos campos avanzan hacia un modelo agrícola resiliente, donde la eficiencia ambiental se integra con la competitividad y la sostenibilidad financiera del negocio.