Biodiversidad y carbono como eje estratégico

Biodiversidad y carbono como eje estratégico

Baika y el Comité de Paltas impulsan un piloto en Valle de Leyda para medir biodiversidad y carbono atmosférico, generando datos clave para la sostenibilidad del sector.

En los últimos días de diciembre, Baika dio inicio a uno de los proyectos más relevantes de su agenda de sostenibilidad 2026: un piloto de medición y monitoreo de biodiversidad y carbono atmosférico en el Campo Valle de Leyda. La iniciativa se enmarca en la actualización de su Estrategia de Sostenibilidad, alineada con los enfoques Nature Positive y cero emisiones, y forma parte de un programa de mayor alcance liderado por el Comité de Paltas, orientado a generar información científica aplicable a la industria.

El proyecto se desarrolla en el Valle de Leyda, un territorio con una condición singular dentro del conjunto de predios participantes. Se trata del único campo ubicado en la V Región Costa, mientras que los demás se concentran en zonas interiores y precordilleranas, incorporando así una variable geográfica y climática clave para ampliar la diversidad de los datos obtenidos.

“Este proyecto nace desde la actualización de nuestra estrategia de sostenibilidad, donde priorizamos medir y comprender tanto el impacto del carbono atmosférico como el estado de la biodiversidad en los sistemas productivos”, explica Daniel Benavides Araya, subgerente HSE & Sostenibilidad de Baika. “Valle de Leyda nos permite incorporar un contexto costero, distinto al resto de los predios, fortaleciendo el valor de la información generada”.

Datos inéditos para decisiones de largo plazo

En materia de biodiversidad, el piloto contempla la instalación de cámaras trampa en puntos estratégicos del campo, las que permiten registrar en tiempo real la presencia, diversidad y frecuencia de especies, además de sus patrones de uso del espacio y su interacción con el ecosistema productivo. Esta información permitirá construir un inventario y un mapa de especies presentes en el predio, así como generar datos comparables entre distintos campos del sector.

“Las cámaras trampa nos permitirán conocer el estado actual de la biodiversidad y cómo esta interactúa con las prácticas agrícolas”, señala Benavides. “Es información clave para evaluar cómo los manejos productivos influyen en el entorno natural y avanzar hacia decisiones más equilibradas entre producción y medio ambiente”.

De manera complementaria, se instalaron sensores de carbono atmosférico que miden en tiempo real el comportamiento del carbono dentro del campo. Estos datos permiten analizar su relación con las emisiones de CO₂, las condiciones climáticas y la capacidad de captura de carbono del bosque de paltos, aportando información aún escasa en sistemas agrícolas de este tipo.

Desde el Comité de Paltas, el proyecto es visto como una herramienta estratégica para el futuro de la industria. Para Francisco Contardo-Sfeir, presidente ejecutivo del gremio, “proyectos piloto como el de Valle de Leyda son clave porque nos permiten generar información concreta para la toma de decisiones del sector. No es solo un proyecto ambiental, sino una forma de anticiparnos a las exigencias de mercado y regulatorias, convirtiendo la sostenibilidad en un factor de competitividad”.

El trabajo científico que sustenta esta iniciativa es liderado por un equipo especializado encabezado por el doctor Elir Rojas, y forma parte de una línea de investigación que busca ampliar el conocimiento sobre biodiversidad y carbono en sistemas productivos de palto, un ámbito aún poco documentado a nivel científico.

En los próximos meses, Baika espera contar con los primeros reportes del proyecto, los que serán utilizados como herramientas de evaluación y mejora continua. Estos resultados permitirán ajustar prácticas productivas, fortalecer la planificación de largo plazo y avanzar hacia una agricultura basada en evidencia.

El piloto de Valle de Leyda es el primer paso de una iniciativa que se extenderá a otros campos y regiones del país. Más allá de sus resultados específicos, el proyecto sienta las bases para el desarrollo de estándares comunes de sostenibilidad y para una producción de palta cada vez más alineada con los desafíos ambientales del futuro.