Aguacate colombiano en EE.UU.: alivio arancelario sin efecto
Aunque EE.UU. dejó fuera al aguacate del arancel adicional del 10%, Colombia aún no percibe beneficios concretos por la saturación del mercado.
La eliminación del arancel adicional del 10% aplicado por Estados Unidos a un conjunto de importaciones, y del cual el aguacate quedó expresamente excluido por producto, fue leída por la industria como una señal positiva para los países proveedores. Sin embargo, en el caso de Colombia, el ajuste normativo no se ha traducido —al menos hasta ahora— en un cambio tangible en el desempeño comercial ni en los retornos del negocio.
Así lo explica Ricardo Mejía, gerente general de Fruty Green, quien subraya que el momento en que se produjo el levantamiento del arancel coincidió con un escenario especialmente complejo en el mercado estadounidense. “El impacto del levantamiento del arancel del 10% no lo hemos sentido, porque se dio en un momento donde el mercado de Estados Unidos estaba saturado por fruta mexicana y sigue saturado”, afirma. En ese contexto, agrega, los envíos colombianos hacia ese destino han sido muy reducidos, lo que limita cualquier evaluación práctica del beneficio.
Un cambio normativo que aún no se expresa en mercado
Desde el punto de vista regulatorio, el aguacate quedó fuera del esquema de aranceles recíprocos aplicado por Estados Unidos, lo que en teoría elimina un sobrecosto relevante en destino. No obstante, para Colombia el acceso efectivo al mercado sigue condicionado por la disponibilidad de espacio comercial y por la fuerte presión de oferta proveniente de otros orígenes. “Vamos a ver el efecto cuando ya otra vez el mercado se abra para nosotros”, señala Mejía, aunque advierte que no espera un impacto particularmente evidente en el corto plazo.
En su análisis, los eventuales efectos positivos podrían comenzar a observarse más adelante, cuando cambien las condiciones de oferta. “Yo creo que los efectos se empezarán a ver un poco más durante la travesía”, explica, en referencia a una etapa donde Colombia podría recuperar mayor protagonismo relativo dentro del flujo hacia Estados Unidos.
Donde sí hubo un impacto claro fue durante la vigencia del arancel. Según Mejía, el 10% adicional se tradujo directamente en un mayor costo en destino, afectando los márgenes a lo largo de toda la cadena. “Eso repercute en un mayor costo o un menor retorno para el empacador y a su vez un menor retorno para el productor”, detalla. Como ocurre habitualmente en este tipo de medidas, el sobrecosto no desaparece, sino que se redistribuye entre los actores.
En la práctica, ese costo fue absorbido mayoritariamente en origen. “Pocos clientes lo asumieron. En general, entre la empacadora y el mismo productor asumieron el costo completo de ese 10%”, explica el ejecutivo, evidenciando el impacto directo que tuvo la medida sobre la rentabilidad del negocio colombiano.
En síntesis, la exclusión del aguacate del arancel adicional del 10% mejora el marco de acceso al mercado estadounidense y elimina una distorsión relevante en costos. Sin embargo, para Colombia, el verdadero impacto no depende solo de la norma, sino del momento de mercado. Mientras la oferta siga saturada y los volúmenes enviados sean bajos, el alivio arancelario seguirá siendo, por ahora, una mejora más teórica que efectiva.