La Microbiota

La Microbiota

Entre los seres humanos y el mundo vegetal tienen 2 grandes diferencias destacables. La primera y más básica es que la plantas son autótrofas pudiendo fabricar su propio alimento por medio de la fotosíntesis, mientras que los seres humanos deben cazar, recolectar o cultivar su alimento. La segunda diferencia es que las plantas están fijas debiéndose adaptar a un lugar tolerando el viento, radiación, olas de calor y heladas para crecer y proliferar desde un solo punto, mientras que los seres humanos al poder moverse buscan protección cuando comienzan las inclemencias climáticas, ubicándose bajo techo, abrigo o sombra.

El resto son más similitudes que diferencias cuando analizamos la parte nutricional, reproductiva, hormonal y biológica. Desde el punto de vista nutricional el rol del K es fundamental para mover el agua dentro de ambos sistemas y el Ca como mejorador de estructuras o esqueletos, fortaleciendo las células. El Zn tanto en plantas como en seres humanos es fundamental para el crecimiento, siendo común en niños las gotitas de Sulfato Zn heptahidratado, similar al usado en plantas. El Si en ambos casos es fundamental para la tolerancia al estrés y fortalecimiento de los tejidos. Elementos como el Fe y otros microelementos juegan un rol similar tanto en plantas como en seres humanos y muchas veces intervienen como cofactores para gatillar la formación de una hormona.

Tanto plantas como humanos están formados principalmente por agua y generan una respuesta al ciclo lunar alterando el volumen de savia en las plantas en la parte superior acercándose a la luna llena y en seres humanos aumentando el contenido de líquido en el cerebro durante la luna creciente. En noches oscuras personas sensibles al ciclo lunar sienten más sueño y les cuesta más levantarse en la mañana, un efecto similar desarrollan las plantas bajando su actividad en noches oscuras o levantando su actividad fotosintética en noches con luna llena.

En seres humanos es conocido el estrés que puede causar los ruidos molestos y por otro lado la música o sonido del agua, viento, etc como relajante. Actualmente en el mundo vegetal hay estudios acerca del efecto de vibraciones y sonidos sobre el crecimiento en vegetales.

Tanto en plantas como en seres humanos la juvenilidad juega un rol fundamental mostrando siempre los tejidos jóvenes una mayor tolerancia al estrés y mayor capacidad reproductiva. Con el tiempo los tejidos van envejeciendo entrando en una curva descendente, afectando a los vegetales con añerismo y frutos de menor calibre.

El factor genético es fundamental tanto en plantas como en seres humanos. Homo sapiens hay muchos y no todas las razas se destacan por lo mismo, pudiendo algunos seres humanos ser superdotados para algunas actividades y otros más limitados. Lo mismo pasa con las plantas donde el factor genético es decisivo al tener que elegir una variedad, portainjerto y polinizantes para un proyecto.

Y para finalizar, la última analogía entre plantas y seres humanos es la microbiota, común y fundamental para cada especie. Los Microorganismos Benéficos que habitan en el suelo junto a las raíces y en el intestino del ser humano cumplen la misma función, nutrir a plantas y seres humanos. El sistema gastrointestinal con su flora microbiana es considerada hoy el 2do cerebro humano, teniendo un rol fundamental en el desarrollo de la inmunidad y alergias, dolores de cabeza, problemas estomacales incluso sintetizando el 90% de la serotonina del cuerpo.

En las plantas la simbiosis generada entre microbiota-raíz aumenta la inmunidad, fortaleciendo lo tejidos vegetales pudiendo resistir plagas, enfermedades y daños climáticos. La microbiota dentro del suelo además de facilitar la nutrición genera metabolitos secundarios como antibióticos naturales, fitohormonas y péptidos que contribuyen a equilibrar el crecimiento y aumentar la fertilidad.

La microbiota tanto en plantas como en seres humanos se puede dañar por el abuso de fármacos, alcohol y mala alimentación, pero el daño se puede revertir ordenando la alimentación más el uso de productos prebióticos y probióticos, tanto para plantas como seres humanos.

Durante la gestación los humanos no tienen contacto con el mundo microbiano y al momento del parto la nueva criatura al salir del cuerpo materno y luego consumir calostro experimenta el primer contacto con microbiología benéfica. Este evento como analogía en las plantas sería la inoculación en viveros con consorcios microbianos completos ya que en terreno es muy probable que tomen contacto con patógenos agresivos como Fusarium sp. y Phytophthora sp. Tanto en plantas como en seres humanos muchas veces un síntoma es causado por más de un patógeno y los tratamientos deben ser de mayor espectro, mostrando en el mundo vegetal un notorio resultado el uso de consorcios microbianos completos preventivos y curativos.

Gonzalo Vargas

gvargascarranza@gmail.com