Renovar o expandir: el dilema actual del aguacate Hass en Colombia
El mercado global del aguacate Hass ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años, con aumentos anuales en volumen por encima del 10% y precios que han crecido por encima de la inflación en los dos principales destinos: Estados Unidos y Europa. Este dinamismo ha impulsado nuevas siembras en los países productores, y Colombia no ha sido la excepción. Desde que comenzó a consolidar sus exportaciones en 2015, el país pasó de ocupar el puesto 12 en el ranking mundial a cerrar 2024 como el tercer mayor exportador, solo detrás de México y Perú. El crecimiento del área sembrada es una muestra clara de esta evolución.
Una expansión sostenida y estratégica
En los últimos cinco años, según cifras de la UPRA, Colombia pasó de tener 48.181 hectáreas sembradas de aguacate Hass a 71.524 en 2024, lo que representa un aumento del 48%. Este crecimiento no ha sido lineal, pero sí constante: entre 2020 y 2022 se sumaron más de 20.000 nuevas hectáreas, y aunque en 2023 hubo una leve contracción, 2024 marcó un récord en siembras. La inversión en las plantaciones ha estado compuesta tanto por nuevas áreas como por la renovación de cultivos envejecidos.
Área sembrada de aguacate Hass en Colombia (miles de Ha)

Más hectáreas en producción, pero no todas certificadas para exportar
Del total de área sembrada con aguacate Hass en 2024, casi el 87% se encuentra en etapa de cosecha. Sin embargo, una parte importante de esa fruta no cuenta con certificación como predio exportador. A mayo de 2025, según cifras del ICA, apenas 40.800 hectáreas estaban habilitadas para exportar, lo que representa solo el 65% del área en producción.
Esto significa que, aunque Colombia está aumentando su producción, no toda esa oferta logra acceder a los mercados que generan mayor valor. Gran parte se queda en el mercado nacional, donde los colombianos tienden a preferir variedades como la piel de sapo o la piel verde, en lugar de la variedad Hass. Departamentos como Quindío, Tolima y Huila muestran esta brecha con claridad: concentran en conjunto el 20% del área cosechada, pero solo el 52% de ella está certificada para exportación.
El desafío: elevar los estándares del cultivo
Sembrar más ya no es suficiente. La etapa que hoy enfrenta Colombia como potencia exportadora de aguacate exige un cambio de enfoque: ahora se trata de sembrar mejor. Esto implica tomar decisiones estratégicas sobre la ubicación de los predios, el acceso a infraestructura, la disponibilidad hídrica y, sobre todo, la adopción de buenas prácticas agrícolas, sistemas de trazabilidad y certificación desde la siembra.
La expansión de la frontera agrícola ha venido acompañada de profesionalización y sostenibilidad. El crecimiento ha sido notable, y estos 20 años de experiencia en el país han permitido adaptar y mejorar las técnicas de producción a nuestras condiciones agroclimáticas. El reto ahora será llevar ese conocimiento a todos los productores.
La pregunta clave: ¿renovar o expandir las plantaciones?
De la mano del crecimiento del cultivo en Colombia, los avances en material genético y manejo agronómico también han evolucionado. Por eso, es momento de que los productores se pregunten si el camino es seguir expandiendo la frontera agrícola del aguacate o aprovechar mejor las hectáreas que ya tienen.
La producción de 2024 muestra diferencias importantes en los rendimientos entre regiones. Mientras Antioquia y Caldas superan el promedio nacional (con productividades de 13,6 y 12,9 t/ha, respectivamente), otros departamentos, como Quindío, Tolima y Valle del Cauca, se ubican entre un 15% y 30% por debajo del promedio nacional, que fue de 11,7 t/ha ese año. Estas diferencias pueden deberse no solo a condiciones agroclimáticas, sino también a factores como la edad del cultivo y el tipo de material vegetal utilizado.
Cada productor conoce su finca mejor que nadie. Por eso, antes de sembrar más, vale la pena preguntarse: ¿es momento de crecer o de renovar?
En muchos casos, mejorar la productividad de las plantaciones actuales, mediante un mejor establecimiento y material vegetal, puede generar más valor que simplemente ampliar el área cultivada.