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Renegociación de un TLC, aumento sostenido del volumen y competidores: el aguacate de México de frente a su propio éxito

En Avobook analizamos los posibles escenarios, generados por la curva ascendente de los volúmenes de aguacates de México disponibles para la exportación, considerando la actual realidad de Estados Unidos (con el que debe renegociarse el TLC) y las dificultades de volver a otros mercados, si eso fuera necesario

En Avobook analizamos los posibles escenarios, generados por la curva ascendente de los volúmenes de aguacates de México disponibles para la exportación, considerando la actual realidad de Estados Unidos (con el que debe renegociarse el TLC) y las dificultades de volver a otros mercados, si eso fuera necesario

El aguacate mexicano vive una paradoja que solo los gigantes de la agroexportación conocen bien. Mientras consolida una temporada récord -con un cálculo cercano de 1,3 millones de toneladas que podría exportar, en su gran mayoría con destino a Estados Unidos—, el sector comienza a mirarse al espejo con una pregunta que podría ser incómoda: ¿qué pasará si el volumen sigue creciendo año tras año en un mercado que ya muestra señales de saturación y precios históricamente bajos?

La hipótesis no es teórica. Es práctica, comercial y oportuna. México sigue siendo, por amplio margen, el mayor productor y exportador de aguacate del mundo, pero su altísima dependencia del mercado estadounidense —que durante años fue una fortaleza— hoy se transforma en una fuente de reflexión sobre como no impactar los precios por la presencia de tanta fruta, si es que eso no va de la mano con un aumento proporcional al consumo.

Todo esto, acompañado de una escena donde hay más actores tratando de consolidar su espacio comercial: California, tomando decisiones para crecer y defender las bondades de su localía; con el segundo gigante, Perú, llegando con fruta en momentos clave; y Colombia queriendo aprovechar su ventaja logística para llegar a Estados Unidos.

Avobook compartió esta reflexión con Antonio Villaseñor, ejecutivo de la exportadora AztecAvo, quien reconoce que el crecimiento del volumen obliga a repensar decisiones estratégicas que parecían cerradas. Volver a Europa o a Asia, mercados que México fue abandonando cuando Estados Unidos absorbía prácticamente toda la oferta, vuelve a aparecer en la conversación, aunque sin triunfalismo.

“Sí nos hace pensar en eso”, admite, pero de inmediato pone el freno: la logística sigue siendo el gran talón de Aquiles.

“Desafortunadamente, la parte logística sigue muy compleja. Siendo un perecedero, si no contamos con una logística, con días de tránsito adecuados para tener un producto de calidad y que llegue con las condiciones necesarias para poder hacer un buen trabajo en el mercado, será muy complicado. Eso es lo que más nos está limitando. Yo creo que sí lo pensamos, pero también el riesgo todavía sigue siendo muy alto. Hasta no superar esas limitaciones, creo que México se va a mantener muy al margen de mercados que nos quedan demasiado lejos”, comenta.

A esa dificultad se suma un efecto secundario del propio repliegue mexicano. Al reducir su presencia en mercados distantes, las navieras redirigieron su capacidad a otros negocios y otras rutas.

“Hacerlas regresar va a costar”, advierte Villaseñor, explicando que los servicios logísticos responden a la demanda sostenida y no a impulsos coyunturales. En otras palabras, no basta con que una exportadora quiera volver: el sistema completo tendría que alinearse.

Toneladas por hectárea

Mientras tanto, la presión por el lado de la oferta sigue creciendo. En este caso, no es por nuevas plantaciones. Hay algunas que irán sumándose a las certificadas para exportar a Estados Unidos y, principalmente, por la necesidad de mejorar la productividad.

Hoy, el rendimiento promedio en los programas orientados a Estados Unidos se mueve entre 8,5 y 9 toneladas por hectárea, cifras que Villaseñor reconoce como insuficientes y estancadas desde hace años. La sequía de temporadas anteriores golpeó fuerte y recién ahora, con un régimen de lluvias más favorable, se abre una ventana para recuperar eficiencia.

“Hay mucho que trabajar en la parte de productividad. En la Asociación, lo que hablamos es que no necesitamos plantar más. Solamente hacer producir más lo que tenemos. Obviamente va a ser más eficiente al producto y también vamos a tener una mayor oferta para poder ir copando las necesidades del mercado”, detalla.

Si eso ocurre, la consecuencia lógica será aún más fruta disponible. Y entonces, el dilema de los mercados se volverá inevitable.

Renegociación del TLC

En ese escenario aparece otro factor decisivo: la renegociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, prevista para 2026. Sin duda es un proceso más complejo de lo esperado en un principio, considerando un clima más proteccionista y señales claras desde Estados Unidos de querer redefinir —o incluso bilateralizar— el acuerdo, que actualmente integra a Canadá, México y Estados Unidos.

Aunque el aguacate no está fuera de esa conversación, una ventaja para el aguacate es que Estados Unidos no cubre la demanda de todo el año con su producción local, tanto en volumen como en ventanas de cosecha y, por ello, depende estructuralmente del suministro mexicano.

Aunque un elemento que no debe sacarse de la ecuación es lo que están pensando sus competidores. En particular California, que proyecta aumentar su propia producción y defender con fuerza su localía frente al avance mexicano 

“Hemos visto que California está tratando de trabajar mucho en defender a su origen. Aparentemente también están proyectando que producirán el doble de lo que están generando hoy, por la posibilidad de mover ciertas plantaciones del sur de California a zonas un poco más al norte de Los Ángeles, donde parece que el agua está funcionando mejor, afrontando los impactos que ha tenido el cambio climático. Pero nosotros estamos preparados para seguir siendo el promotor número uno del aguacate en el mercado estadounidense”, señala Villaseñor.

Para los actores especializados de la industria global del aguacate, entender este momento de México no es un ejercicio académico. Es una clave para anticipar movimientos, evaluar oportunidades y calibrar riesgos en un mercado donde el líder sigue marcando el ritmo, pero ya no camina solo.

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