La historia de una pequeña ciudad californiana convertida en la capital del aguacate

La historia de una pequeña ciudad californiana convertida en la capital del aguacate

El aguacate ha conquistado medio mundo con su popularidad sin precedentes, siendo alabado tanto por su sabor exquisito como por sus propiedades saludables. A pesar de sus exigencias de riego y humedad, muchos han visto en su cultivo una oportunidad de negocio lucrativa, y en ninguna parte es esto más evidente que en una pequeña región de California.

En la conocida como «Capital Mundial del Aguacate», la región de Fallbrook en California, el aguacate florece con pasión. A pesar de no ser una ciudad en sí misma, Fallbrook alberga una población apasionada que se dedica al cultivo y exportación de este codiciado fruto. Esta comunidad, enclavada en el condado de San Diego, ha sido testigo de una historia fascinante que se remonta al siglo XIX, cuando Vital Reche, un inmigrante canadiense, estableció un asentamiento que bautizó como Fall Brook, en honor a su antiguo hogar en Pensilvania.

El cultivo del aguacate comenzó a ganar terreno en Fallbrook después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Rudolph Hass, un cartero de profesión, desarrolló una variedad de aguacate que pronto se convertiría en la más predominante de la región: el aguacate Hass. A partir de entonces, Fallbrook se consolidó como el epicentro nacional de aguacate, atrayendo tanto a agricultores como a turistas ávidos de probar este manjar tropical.

Con eventos anuales como el Avocado Festival y competiciones de arte dedicadas al aguacate, Fallbrook celebra su estatus como la capital mundial de esta fruta. Además de satisfacer la demanda nacional e internacional de aguacates, los habitantes de Fallbrook son consumidores apasionados de este fruto, lo que refleja el arraigado amor y orgullo que sienten por su pequeño paraíso californiano.